jueves, 10 de octubre de 2013

PENSAMIENTOS MALDITOS, LETRAS BENDITAS…


Hoy escribo porque las palabras abundan en mi mente pero en mis labios escasean, escribo porque mi paciencia ha cobrado fecha de vencimiento, porque me cansa el entorno, su olor, su color, sus habitantes, sus costumbres. Hoy escribo porque el alma desahoga al espíritu cansado en forma de letras no de palabras; los textos brindan el escape que los labios incapaces de pronunciar ocultan hasta los días del alcohol, aquel que desinhibe y traiciona la razón, que dibuja una realidad ficticia con fachadas bien esculpidas, pero frágiles ante el soplido más leve.

Escribo porque existe un corazón cansado, cansado de querer un presente, odiar un pasado y pensar en la utopía de un futuro, escribo porque los pies se cansan de andar en sistemáticos caminos, porque los brazos no se levantan en señal de protesta sino por reacción de física inercia. Hoy escribo porque es lo que mejor sé hacer, escribo porque su rostro cansa mis pupilas, y mi atropellada mente cada minuto que existe agota mi conciencia, porque la conciencia es ficticia cuando sus ojos se dibujan en noches de malditos recuerdos. Escribo porque estas palabras nacen prediseñadas en suspiros inertes, en mentiras verdaderas, en clichés absurdos, en lapsus de estupidez existencial, en secuencias de una película con final trágico. 

Escribo porque odio la autoridad, la que corta fantasías posibles, escribo porque la realidad huele a hierba, escribo porque su realidad es ajena y sus pensamientos no son míos. Escribo porque la frustración no es una palabra es un hecho odiado. Hoy escribo porque existe el odio y el respeto, el amor y el desamor, la tontería y mi idiotez, la soledad y la sombra; escribo porque mis frases no trascienden. Escribo porque no soy infeliz ni soy feliz, solo soy una creación de pensamientos ambiguos, escribo porque soy capaz de amar, de llorar, de odiar, de admirar, de irrespetar, de sentir malditamente, de no sentir nada, de ser escoria, de ser ejemplar… escribo porque mis palabras son un chiste de la realidad.


Escribo porque quiero, porque quiero que lo leas, porque quiero ser importante, porque detesto abrir puertas, porque me pierdo en historias dibujadas por artistas audiovisuales, porque la música es la droga que alguien me enseñó a usar, porque el alcohol es la droga que aprendí a usar, no para abusar. 


Hoy escribo para mí, para que lea usted, para que interprete usted, porque no somos propiedad, somos publicidad, somos creaciones de mentira, intelectuales de palabra, hechos fracasados… solo soy uno más del montón, solo soy, solo soy yo, y hoy escribo porque quise, porque quiero, porque amo, amé, me amaron, odié, bebí, pensé y decidí que el mundo es mi espectáculo, yo soy su atracción… Escribo porque quiero que leas, no para pensar, no para opinar lo bueno, lo malo, lo distópico de mis palabras… escribo porque sí, porque es lo que mejor que sé hacer, porque mis palabras nunca se asemejarán a estas letras… Porque a veces escribir es mejor que llorar…
Por mí, en un lapsus irrepetible.

martes, 9 de julio de 2013

Pinche desahogo

Hace mucho tiempo que no me siento a escribir (irónico porque lo estoy haciendo ahora), no sabía por dónde empezar, si reseñar una película, reseñar un juego, insultar algo o alguien de forma indirecta, tal vez hablar de existencialismos personales en tercera persona… en fin, ando opaco de ideas, efecto que se consigue con éxito cuando tú vida se la devora la rutina. Sin embargo, fuentes de inspiración hay muchas, un libro, una película, alguna increíble frase salida de la mente de algún conocido o vista en los confines murales de los “faisbus”, también los problemas que nos aquejan a todos en algún “submomento” de la vida, el karma, la cama, etece. Pues no, ninguno hizo su trabajo de “musa” inspiradora. Todo lo hizo el maravilloso Office-Word, cuando la primera tecla hizo click, seguí de corrido, y en este punto ¡aún no sé de qué rayos voy a escribir!

Tal vez si empiezo por el fútbol puede funcionar; see… comencemos por el fútbol, Nacional es finalista, no sé cómo, pero lo es, punto. Colombia salió deschavetada del mundial sub-20 por los coreanos; que inclusive en novelas también van desbancando nuestras “inspiradas” telenarcoprepagonovelas. Es muy gracioso ver como ya no se menciona a Ricardo Alfonso o a María De Los Aposentos Sufrimientos Linares; no, estos ex culebrones ahora se pronuncian al son de Ha Neul o Wi Mae-Ri. Dios, que complicado… no me acostumbro a esto, de por sí es difícil soportar el famoso “vientico”, ahora tenemos que conformarnos con observar orientales llorando en vez de estar dando patadas o haciendo acrobacias.

Creo que me desvié demasiado del tema, pasando a lo demás, hablaré, a modo muy personal, éste es un texto muy personal, compartido sí, pero muy personal; quiero referirme a los nuevos defensores, superheróicos, grandilocuentes, filántropos, amantes de causas nobles, aquellos grandes seres humanos que ahora defienden cuanta causa resulta “buena”, solo porque está de moda criticar, ayudar y twitear… pfff, apestan. Cuando defiendes una causa y crees en ella, se te nota, alardear de ello es hipocresía con una fachada bonita.

Ya no me quiero meter por terrenos espinosos, da miedo y puedo acabar víctima de mi propio invento, a modo de desahogo, quiero decir que extraño el Laboratorio de Dexter, odio a Phineas y el otro, le deseo la muerte a Disney Channel (metafóricamente hablando claro), History ya es historia, extraño Dragon Ball Z así como extraño dormir hasta las 12 y los 5 cm que me robaron al nacer (altura, aclaro), odio  que piten en un taco, odio que el taco de la foto sea más grande que cuando llega al plato, que en cine los niños pregunten tanto y que el arroz ya no me quede blanco.


No sé qué rayos fue esto, diría que fue una cuartilla de nada, pero igual fue divertido, para mí claro. Ah sí, por poco se me olvida, ¡pinches agentes de tránsito! Y todo mi odio para Iron Man 3. Gracias.