Alguna vez, entre alguna de tantas vanas conversaciones, de
esas que surgen en la amotinada hora del llamado “conversatorio del ocio” –que aunque
suene redundante, suena bonito- Surgió entre el parafraseo de lo cotidiano ante
mis colegas de causas ganadas y perdidas, la incógnita desconocida que ahondó
mi inquietante mentalidad “constructiva”: ¿Cómo es eso de tener sexo a las 3pm,
o sea a las tres de la tarde? ¿Qué
misterioso misterio enigmático, arcano e incomprensible puede obtener tal experiencia aun no vivida en los auges de los finales 20´s? Pues para usted
estimado lector de lo ajeno compartido puede ser una tonta reflexión que a
nada puede conducir, que a nada bueno o satisfactorio
(cuestionable) puede llevarnos semejante
acción. Dicen grandes sabios que el almuerzo no sabe igual a la una (1:00) que
a las dos y media (2:30), que el arroz para llevar, sabe al que prepara la
suegra, mientras el servido en porcelana se parece al de la mama, y por lo
general no me gusta reprochar las afirmaciones de la sabiduría materna.
–¡Que esa es la misma
vaina- me reprocha una colega cercana, compañera del planteamiento!
–¡De noche o de día
eso sabe a lo mismo!
-¡Qué vaaaa omeee…. Dejá de pensar bobadas!
¡Pues no! “eso”, no puede saber a lo mismo, no es igual
arriba que abajo, de lado o en cucharita, en cama baja o cama alta, o manga que
finca… algún sazón especial ha de contribuir al buen desempeño físico-mental la
oportunidad de empezar de día y terminar de día. Usted dirá: pero el “mañanerito”
se asemeja a su extraño deseo… puede ser… pero no. El llamado “mañanero” o “morning-nero”
para los bilingües, es la demostración más fiel que el ser humano haya
experimentado sobre el concepto abstracto-apocalíptico conocido como AMOR. La razón
es simple, usted querido amigo (a) acaba de levantarse, por lo cual, aquello
que el día o noche anterior era un príncipe o principessa, ahora se manifiesta
como el más vil, oloroso, sudoroso y verde de los sapos; el espejismo ha
perdido su consistencia. La dama no es atractiva ante la mirada objetiva por
más peinada que se haya acostado. He ahí la diferencia del propuesto debate, la
mañana es tan real que asusta, allí radica lo complejo del virus AMORUSCIEGUS…
pero, ese será otro texto.
Mi animado amigo y amiga, si ya vivió usted el deleite del
amor late afternoon, y por esas cosas de la vida no le pareció mayor cosa, pues
le invito a que disfrute con un poco de picardía el misterio que le planteo, el
valor agregado de la situación, el disfrute de la hora laboral dedicado a la
labor conyugal. Puede ser un placer simple y sin misterios que a la hora del
valor experiencial se quede en el mero
bailoteo de un sube y baja cantinflesco, pero sin temor a equivocarme tomo como
ejemplo el gusto musical que definió mi concepto: “Luna lunera, casca velera….”
Eso traducido al español es algo así como: luna llena de lunares y cortezas de
barco… no le encuentro placer sexual a esta definición… mientras tanto seguiré
animando mi alma en pena hasta que llegue la nena, que comparta un sol solecito
y nos calentemos un poquito… a eso de las 3 o más tardecito…
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Muy divertido jejejejejejee
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