Así como cuando uno quiere observar…
Para comenzar este análisis deductivo, que nos llevó a observar con el agregado indicativo, al caminante ejecutivo, universitario y el general activo. Deduzco por lo captado, sin ser exagerado, que caminando por los parques de nuestra “medallo”, se puede encontrar uno, desde lo extraño hasta lo raro, que puede ser lo mismo, sólo que en un estándar más alto.
En el Parque el Periodista y en el Centro comercial Premium Plaza se desarrollaron las susodichas aventuras de la observación Relacionista, en el primero el caminante por lo general no es caminante, sino que permanece expectante, cuando camina es poco, pues el espacio es corto, pero lo que sí se pudo analizar es que su forma de andar, es despreocupada pero con vista alzada. Es amenazante de mirada, con aquel que no pertenece a su manada. Le preocupa poco su entorno, sólo vive para sí y puede permanecer solo, sentado, observando, caminando o fumando, siendo el caso. Sus pasos son zancadas, la rapidez se contradice con la calma, pero así funciona él en su camada. Su ropa no es Americanino ni Levi’s, es negra, pura oscuridad, o yo bien llamo, simplicidad.
En Premium Plaza que es de estrato distinto como para tomar un tinto, en apariencia claro, porque va desde el más pobre hasta el más caro; se pudo notar en el caminante, que siempre que llega a estos sitios de antojo incumplido, es acompañado de uno o más flacos esculpidos… o flacas…..
Su interés en este Centro, es observar lo que no puede comprar, a esta práctica “genial” se le llama “vitriniar”, sus pasos son lentos y discordes, poco importa el objetivo o el camino, se camina sin rumbo fijo. No hay punto de equilibrio o estadía, se pueden dar mil vueltas a las instalaciones y no llegar a un punto fijo, sólo jugar a las estaciones. Sus miradas son más inquietantes que a aquellos que llaman “aberrantes” del otro parque, puesto que reparan desde la correa hasta la media del ajeno que les rodea. En el otro punto poco importa si se es negro, blanco o de color rosa, sin embargo en este “Primium”, una cresta o un cuero con taches, desencadenaría todo un desastre. Acá la vestimenta es otro mundo, todo es moda, color y si se quiere “estilo” o lo que yo llamaría: consumismo del más fino.
Concluyo con mi corto viaje, que el caminante del uno y el caminante del otro, son los mismos, pero cambian el otro y el uno, si se encuentran cada uno en el mundo del otro…
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