No es por parecer demasiado constante en esto de escribir sobre existencialismos personales, y bueno, aunque se lea redundante, es la única coherencia que encuentro dentro de esta incoherencia textual. Algún lector transeúnte pensará que las letras aquí consignadas sólo son la representación de una mente compleja que sólo se entiende así misma. Sin embargo, creo que así funciona el proceso de las ideas: las traduces y se plasman en expresiones personales, digamos que la mía funciona en forma de letras, palabras, frases, silogismos, cantidad de símiles, falacias, conjeturas y subjetividades. Algunos plasman sus inquietudes, incertidumbres, descontentos y demás, con música, rabia, éxodo o cualquier “inentendible” proceso de “despersonalización”.
No quiero adentrarme demasiado en procesos que poco incumben a lo que quiero plasmar en esta cuartilla más uno de palabras, frases y pensamientos en negrilla; es solo que la escritura expresa lo que mi lengua en conjunto con estos indiscretos labios, poco coordinan a la hora de soltar sonidos pasajeros, hirientes, de aquellos que sonrojan o los que acaban relaciones “irrompibles”. Esto es solo un desahogo de lo que para terceros representa “perfección”, metas alcanzadas y sueños que no son más que sueños, algunos cumplidos, algunos pertenecen a mentes ajenas.
La decepción llega alguna vez, la traición, la desconfianza, los momentos inesperados, los que no pediste, los que sólo llegaron, entraron, se quedaron y ahora hacen estragos… esos sentimientos que aparecen maquillados con una fachada que poco quieres admirar, pero que se postra en frente de un par de pupilas que poco o nada pueden ser controladas, pues ya son el acompañante permanente.
Las amistades perdidas por esas burlas frenteras de esa vaina llamada vida, ese círculo vicioso sin fin. Aquella cantidad de NO’S (con el permiso de la ley, pluralizo), de expectativas demasiado artificiales y relaciones superficiales. Hablo de qué pudo ser y no fue, de lo que conviene, pero no te pertenece, de lo que deseas, pero prohibido está, de todo, de nada, de tanto, de tan poco… de todo.
Recuerdo cuando compré una flor, hice una carta, envolví un presente, perfumé la ropa, inventé y memoricé un discurso imposible de pronunciar, cuando lo complicado era simple… cuando vestido en armadura de batalla, la herida trascendió en el tiempo y se quedó para no volver a pronunciar la palabra flor, mental y objetivamente. Recuerdo cuando la vida se representaba en un raspón o una papa en la frente, una botella en la mitad de muchos o un programa con batallas y peinados improbables. Recuerdo cuando dormir era sencillo… aún lo recuerdo.
Quisiera pensar que el chiste radica en cada interpretación, que la tontería no es más que un vil juego de palabras y que la razón solo es un personaje en disputa por el control de todo.
Las amistades terminan, las relaciones no se dan, la vida te golpea, la vida te besa en los labios, amas, sufres, vives al fin y al cabo la noche llega y con ella, el día siguiente…
Este puede ser un texto incomprensible, loable, "falacieútico maestristíco" e inclusive despersonalizado o sentimentalista lleno de percepciones individuales sobre conceptos inexplicables, pero ¿acaso importa? Igual ya lo leíste, escrito está, para bien o para mal son letras que se irán y que sólo a mí me quedarán, aunque es irónico que al ser una cuartilla más uno muy personal, termine en el escritorio de otro “singular”. Pero es la naturaleza del “compartir” un “me gusta” cuando un “estado” de “profile” es el común denominador de una vida ajena…
Cuando la espina punzó el ojo expectante, cuando el aire llenó el cuarto de esperanza aquellos pulmones cansados, llegaron entonces eclipses en secuencia rompiendo reglas absurdas de realidades propias y egoístas. Las palabras en sonetos al azar cantaron en agonía personal que el querer, el amar, el anhelar y el esperar, son en conjunción matemática mentiras de verdad… las comparaciones son tediosas, los sentimientos son débiles vivencias que la razón no respeta, pero ¿Qué hacer entonces cuando la niebla es densa y el trayecto demasiado largo? Esperar, vivir, convivir, soportar, respirar, volver, levantarse…
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